«Ser deshonesto es como quemar papel: calienta mucho pero dura poco»
El emprendedor y conferenciante Anxo Pérez publica esta semana en ABC Bienestar el capítulo número 77 de su libro 'La inteligencia del éxito' en el que asegura que la gente deshonesta no llega muy lejos

Si menciono la palabra «seducción», probablemente lo primero que nos viene a la cabeza es: romance, coqueteo, aventura, relación, pareja. Sin embargo, el alcance de la palabra «seducción» no se aplica sólo a las relaciones de pareja, sino a todo. Buscamos seducir a nuestros amigos cuando deseamos caerles bien, a nuestros clientes cuando deseamos que nos compren, a nuestros jefes cuando deseamos que nos asciendan y a nuestros contactos cuando deseamos que nos atiendan. Por tanto, todo en la vida es seducción, y conocer la clave de la seducción es conquistar una gran parte del éxito. ¿Cuál es esa clave?
Radica en un binomio: el binomio altruismo-egoísmo. Dos palabras aparentemente tan opuestas, y, sin embargo, tan ligadas entre sí. ¿Cómo funciona? El arte de la seducción, cuando se hace bien, siempre debería tomar como punto de partida no los intereses de uno, sino los intereses del otro. Esto representa la parte altruista. Y la consecuencia de tener primero en cuenta los intereses del otro es que el que se acaba beneficiando es uno mismo. Esto representa la parte egoísta. Pero hay una importante regla. Está prohibido mentir. Si se es deshonesto, se rompe el binomio.
Gana quien más sincero es. La pregunta que hay que formularse es «¿Cómo puedo ayudar a la otra persona... de forma genuina?»; «¿cómo puedo defender los intereses del otro igual que si fuesen los míos propios?». ¿Cuál es la parte mágica de este principio? Que cuando es así de genuina, la seducción se convierte en altruismo y el altruismo se traduce en seducción. Hermosa reciprocidad. He descubierto que los mejores proyectos, los buenos negocios, las mayores hazañas siempre están lideradas por grandes conquistadores, y que los grandes conquistadores no logran su éxito con propuestas engañosas, sino con propuestas irrechazables.
Son las propuestas que ponen de manifiesto no qué gano yo, sino por qué ganarías tú. He contemplado decenas de propuestas que no prosperan porque cometen el error más común: hablar de por qué la propuesta tiene mucho valor para el que habla, en lugar de para el que escucha. Pero lo egoísta es efímero. Lo generoso es eterno. Busca defender primero no tanto los intereses tuyos como los intereses del otro, y curiosamente verás que el mayor beneficiado acabarás siendo tú.
Existe la creencia de que la gente que más engaña, más alto llega, pero yo he constatado que esto no es así.
#LaInteligenciaDelExito
@Anxo
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